Actualmente, es innegable que la formación integral de las personas no solamente se produce en las aulas y centros de enseñanza de las distintas etapas, niveles y modalidades del sistema educativo. Y es que la educación es un proceso sociocultural en el que intervienen, además, estímulos educacionales provenientes de otros espacios de la sociedad.
En ese sentido, el documento “Propuesta para un Acuerdo Nacional por la Educación”, resultante de la Consulta Nacional realizada en el año 2001 sostiene que: “La responsabilidad por los resultados de aprendizaje, en términos de comportamientos, conocimientos y valores no sólo corresponde a las instituciones educativas. Gran parte de los aprendizajes fundamentales se obtienen más allá de los ámbitos escolares, y los educadores formales tienen que reconocer que hay otros actores cuyo accionar tiene un fuerte impacto en la formación de los niños, adolescentes y adultos. Corresponde a la sociedad, particularmente a los líderes educativos, promover la convergencia positiva de estos impactos”. Estos saberes se generan, por ejemplo, en los municipios, los gremios, las empresas, los colegios profesionales, las organizaciones indígenas, las academias deportivas y de idiomas, los clubes sociales, los centros culturales y turísticos, los talleres artísticos, las iglesias, los partidos políticos, las organizaciones no gubernamentales y las comunidades académicas. Igualmente provienen de los desempeños, gestos, mensajes de las autoridades, los congresistas, los líderes de opinión, las personalidades destacadas, los dirigentes sociales y políticos, los jueces y fiscales, los artistas y deportistas ejemplares. Naturalmente que en el marco de una sociedad educadora, a los medios de comunicación radiales, televisivos y escritos les corresponde también contribuir en la formación cívica, ética, cultural y democrática de la población.
Los contenidos formativos permanentes de la educación comunitaria, habitualmente, se construyen en contextos estructurados y no estructurados donde se desarrollan aprendizajes previstos e imprevistos, conscientes y subconscientes, que pueden marcar positiva o negativamente en el desarrollo de las personas y los diversos grupos humanos. Sin embargo, esta forma de educación no era valorada legalmente. Por ello, resulta un acierto que la 159 nueva Ley General de Educación reconozca y fomente su desarrollo en el marco de un nuevo sistema educativo inclusivo, integrador, flexible y articulador. También es alentador que se permita la convalidación de aquellos aprendizajes –debidamente certificados– que se desarrollan en ámbitos comunitarios que son compatibles con determinadas competencias de las áreas de aprendizaje de la educación básica y de los módulos ocupacionales de la educación técnico-productiva.
En el artículo 46 de la nueva ley, la educación comunitaria está definida como una forma de educación que “se desarrolla desde las organizaciones de la sociedad, se orienta al enriquecimiento y despliegue de las capacidades personales, al desarrollo de sus aprendizajes para el ejercicio pleno de la ciudadanía y a la promoción del desarrollo humano”.
Esperemos que el Ministerio de Educación, así como los gobiernos regionales y locales involucren a todos los sectores y actores de la actividad pública y privada –respetando su iniciativa, creatividad y autonomía– para vincular la educación comunitaria a las necesidades, demandas y aspiraciones de la colectividad en general. Todo ello, en el marco de las políticas públicas orientadas al desarrollo educativo de nuestro país.
Autor: Idel Vexler. Publicado en: La República 27/10/2003
La Educación Peruana, según la Ley General de Educación, tiene como uno de sus principios el desarrollo de la conciencia ambiental para motivar el respeto, cuidado y conservación del entorno natural, como garantía para el desarrollo de la vida. Y es que la conciencia ambiental no sólo está circunscrita a que las personas conozcan su espacio ecológico, del cual forman parte junto con los otros seres vivos y los elementos abióticos. También permite asumir una posición y un compromiso activo, entre otros, con la preservación de la biodiversidad, el uso racional de los recursos naturales, la prevención de los desastres, la conservación de las áreas naturales protegidas, la no contaminación del suelo, el agua y el aire, así como con la higiene y el cuidado de la salud.
Todo lo señalado contribuye al desarrollo sostenible que, como dice el Informe Brundlandt 1987, tiene como objetivo satisfacer las necesidades individuales y colectivas del presente, sin limitar las potencialidades del ambiente para atender las carencias y requerimientos de las generaciones futuras. López Ospina coincide con este planteamiento en su libro "Construcción de un futuro sostenible", cuando sostiene que se trata de un proceso que implica el desenvolvimiento paulatino de las capacidades humanas en aras de la calidad de vida y del ambiente para generaciones actuales y futuras.
La Educación Ambiental no puede responder a la concepción tradicional de la Ecología, que daba énfasis a la relación del hombre con el medio ambiente. Más bien, en una perspectiva multilineal y ciudadana, considera también variables sociales, científicas, económicas, culturales, tecnológicas y productivas que tienen impacto en el mejoramiento de la calidad de vida de la población, en un contexto de valoración y equilibrio armónico entre sociedad y naturaleza.
Una persona es un buen ciudadano no sólo por su desempeño cívico, democrático y ético, sino por actuar, además, positivamente para que los espacios escolares, familiares, comunitarios y laborales sean propicios para el mejoramiento de la calidad de vida y la salud ambiental. Por ello, tiene sentido que en todas las áreas del currículo de la Educación Básica se estén trabajando aprendizajes transversales relacionados con la conservación y mejoramiento del ambiente, en el marco de una consistente y permanente formación ciudadana de los niños, adolescentes, jóvenes y adultos.
También, de manera específica, se desarrolla en Inicial y Primaria el área de "Ciencia y Ambiente", y en Secundaria el área de "Ciencia, Tecnología y Ambiente". Adicionalmente, el Ministerio de Educación está promoviendo la Campaña Nacional "Escuelas Limpias y Saludables". Y en la óptica de integrar aprendizajes ambientales a la vida ciudadana ha creado recientemente la Dirección Nacional de Educación Comunitaria y Ambiental.
Se trata, pues, de fomentar que los estudiantes desarrollen capacidades, conocimientos, actitudes y valores para que, por ejemplo, pongan en práctica los aprendizajes ambientales en sus propios centros educativos; que aprendan a estar y vivir juntos respetando sus diferencias; y actúen creativamente y con versatilidad en la solución de problemas ambientales de su localidad. Todo ello, en la perspectiva del desarrollo humano sostenible con visión de presente y futuro.
Conviene destacar que, en el marco del convenio suscrito entre el MED, CONAM, INRENA y DEVIDA, la Red de Educación Ambiental que agrupa a 86 instituciones del Estado y la sociedad civil viene realizando un acertado trabajo para formular concertadamente políticas y estrategias para el desarrollo ambiental sostenible.
Esperamos que los asuntos vinculados a la "Ciudadanía Ambiental" sean profundizados y ampliados en el V Congreso Iberoamericano de la Educación Ambiental que hoy se inicia en Joinville, Brasil. Sus aportes, sin duda, contribuirán a que valoremos, queramos y cuidemos los espacios ambientales donde interactuamos y de ese modo conservemos mejor nuestro planeta.
Autor: Idel Vexler. Publicado en: La República 05/04/2006
Actualmente, existe consenso en afirmar que los procesos educativos se producen también más allá de las instituciones educativas. Y es que los niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos aprenden permanentemente, de manera formal y no formal, consciente y subconscientemente, en los diversos espacios de las colectividades donde interactúan.
Enseñan los profesores en los centros educacionales y los padres en los hogares. Pero, además, los familiares y otros actores sociales, así como las autoridades y los líderes de la actividad pública y privada. Conviene precisar que con sus desempeños, modos de ser y mensajes pueden influir positiva o negativamente en los educandos.Por eso, cuando las organizaciones y agentes sociales generan, de manera convergente, aprendizajes significativos que contribuyen al desarrollo orgánico, socio-emocional e intelectual de las personas y grupos humanos, se dice que constituyen, en conjunto, una sociedad educadora.Precisamente, la Ley General de Educación señala, con acierto, en su artículo 46 que "La Educación Comunitaria se desarrolla desde las organizaciones de la sociedad, se orienta al enriquecimiento y despliegue de las capacidades personales, al desarrollo de sus aprendizajes para el ejercicio pleno de la ciudadanía y a la promoción del desarrollo humano".
Es más, dispone que los aprendizajes que se logren a través de programas desarrollados por instituciones de la sociedad, debidamente certificados, pueden ser convalidados en la Educación Básica y Técnico-Productiva".Asimismo, el Proyecto Educativo Nacional al 2021, formulado por el Consejo Nacional de Educación y recientemente aprobado por el Gobierno, considera como uno de sus objetivos estratégicos "fomentar, en todo el país, una sociedad capaz de formar ciudadanos propositivos y comprometidos con el desarrollo y con el bienestar de la comunidad".Para tal fin, el proyecto propone que los municipios tengan un rol formador de ciudadanía, que las empresas desarrollen su responsabilidad social a favor de la educación, que se respeten los derechos humanos y se cumplan los deberes. Igualmente, que las instituciones y líderes se comprometan con el desarrollo educativo.
Hay retos esenciales que merecen ser abordados por las comunidades educadoras. Me refiero a la educación ambiental, la promoción de la salud pública, la práctica de actividades físico-deportivas y artístico-culturales, así como el desarrollo consistente de una educación cívica y ética.
Del mismo modo, la interiorización y respeto de las normas, la valoración de nuestro patrimonio natural y cultural, el desarrollo del hábito de la puntualidad, así como la participación social de la población en proyectos de desarrollo local, regional y nacional.
Por todo lo señalado, es necesario reiterar que la educación nos compromete a todos y que nos debe obligar a reconocer que, desde una perspectiva holística, es un desafío desarrollar aprendizajes que tengan un impacto favorable en el crecimiento humano, en la competitividad y en la calidad de vida.
Es un imperativo, sin duda, tener instituciones educativas eficientes, innovadoras y con valores. Pero, también, una sociedad que eduque todos los días con el ejemplo.
Autor: Idel Vexler. Publicado en: La República 21/03/2007
Habitualmente, cuando los educadores hacen referencia a los factores que intervienen en la calidad de los procesos educativos señalan, por ejemplo, el currículo escolar, el profesorado, los textos y materiales educativos, la formación y capacitación docente, así como el financiamiento.
Sin embargo, creo que no se otorga el énfasis que le corresponde a la supervisión o monitoreo que debe desarrollarse en las diferentes instancias de la gestión educativa descentralizada, principalmente en las instituciones de enseñanza.
La supervisión -cuando es permanente, cercana, transparente y técnica- no solo permite recoger información directa y confiable sobre los logros, avances y dificultades de los sistemas educativos, sino que posibilita fundamentalmente tomar decisiones oportunas y correctivas para el mejoramiento de la gestión educacional.
En nuestro país existen muchos planes, reglamentos, normas y medidas de política pedagógicas y administrativas. Pero, sin duda, el reto es que se cumplan en todas las regiones y contribuyan al logro de resultados educativos en beneficio de los niños, niñas, adolescentes y adultos que estudian en las aulas y escuelas. Se trata, pues, de que continuemos haciendo los esfuerzos para que las disposiciones sean una realidad en el quehacer educativo cotidiano, por supuesto, tomando en cuenta la diversidad nacional.
¿Para contribuir a lograr lo señalado se desarrolla una óptima supervisión del trabajo educativo en los ámbitos nacional, regional, local e institucional? ¿Existe una práctica continua de monitoreo educativo a los centros escolares, especialmente de las zonas rurales y de frontera? Indudablemente, no, salvo valiosas excepciones. Por ello, es un desafío permanente al que debemos continuar dándole atención preferente.
En lo relacionado específicamente con la supervisión pedagógica, creo que es necesario verificar la adecuada diversificación curricular, la entrega y uso de textos y materiales educativos, la aplicación de metodologías pertinentes en el aula, la ejecución de campañas y programas educativos como el Plan Lector y, por su puesto, la asistencia y puntualidad de maestros y estudiantes, dando énfasis a la verificación de la eficiencia de los docentes y directores en el desempeño de sus tareas.
Naturalmente, una buena supervisión requiere de una pauta que considere indicadores y metas. Además, que los supervisores devuelvan la información que obtienen en su trabajo a las instituciones y personas supervisadas. Y que les hagan conocer las sugerencias para corregir las dificultades, continuar los progresos y afianzar los logros.
Es fundamental que las entidades y agentes del Estado y de la sociedad civil ayuden a que los directores y especialistas de los órganos descentralizados estén más cerca acompañando el trabajo educativo de las instituciones educativas. Menos reuniones y más acción para el logro de los fines y objetivos educativos, mediante una gestión eficaz y ética que incluya una consistente supervisión.
Por lo señalado, tiene sentido la reciente creación de la Superintendencia Nacional de Educación (Sunace) del Ministerio de Educación para supervisar el cumplimiento de las medidas y normas emitidas por el MED, por parte de direcciones regionales de educación y de UGEL e instituciones educativas, con el fin de coadyuvar al mejoramiento del desarrollo y calidad del servicio educativo en todo el país.
Autor: Idel Vexler. Publicado en: La República 24/07/2007
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